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Archive for 14 junio 2011

Martha se enamoró de Agustín perdidamente, no escucho los consejos de sus amigos que le decían que ese tipo de persona no le convenían, sabía que era un chavo medio alocado, muy divertido en las fiestas y que hasta en una ocasión le había dado un bofetada a su novia anterior y le puso los cuernos, pero armada de valor se fijó más en sus cualidades que en sus defectos
Martha se consideraba una mujer determinada, pero no obstinada, se había fijado la meta de lograr que Agustín cambiara y por fin encontrara en ella a la mujer que lo haría cambiar
Se casaron contra todas las críticas y la desaprobación de sus padres. La luna de miel, la nueva casa, los muebles, los adornos, el jardín, el baño, fueron trabajo abundante. Tal como los besos y cariños se dieron con toda libertad hasta que un día Agustín llego a casa muy molesto por un problema de trabajo y descargo su ira en Martha, la cual fue sometida por varios golpes en el abdomen, para no dejar marca decía él.
Martha se encerró en el baño, llorando susurraba en tono audible: “todos los hombres son iguales”
Efraín se fue enredando con ella muy lentamente hasta que cayó en sus redes, se olvidó de todas sus responsabilidades como padre y esposo, abandono a su familia seducido por el amor de una mujer más joven que su esposa, todo le parecía poco con tal de complacer a su nueva pareja, ella se veía tan complacida con él y sus regalos, Efraín gozaba de una buena reputación y trabajo lo cual le daba libertad de complacer a su joven pareja, disfrutaba de la dulzura del engaño hasta que un día encontró a su amada con otro hombre besándose
Efraín le reprocho su infidelidad, pero fue sometido por lo puños de su rival, levantándose como pudo llego a su automóvil, logro sentarse y dejo salir de su boca estas palabras: “todas las mujeres son iguales”
Como notamos ambas expresiones dejan claro que una parte no puede vivir sin la otra y ambos son tan culpables por sus decisiones y no tienen a nadie más que culpar que así mismos
Toda relación generalmente inicia felizmente y el reto es mantener esa constante, al escribir esto estoy viendo a una pareja que se nota son de pocos recursos, comparten un helado pues no les alcanzo para comprar más, sus hijos corren a sus pies alegres, en cada pasada le roban una mordida del helado hasta que el Papa cede todo a sus hijos y su esposa, sencillo gesto que habla de la profundidad y sencillez del amor: dar lo mejor que se tiene a la mano a los que amamos
Amar es un gesto divino, encierra palabras y acciones que bien reforzadas pueden romper con hábitos destructivos, pero cual disciplina física debe de trabajarse diariamente no basándonos en la lujuria de nuestras necesidades sino en la claridad moral que Dios reclama
“para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” I de Pedro 1:22

En pocas palabras tu único derecho es a amar bajo la transparencia de un corazón puro , toda relación que comienza con mentiras, engaños , en lo oscuro, ocultándose de la vista de los demás, está sembrando los cimientos del fracaso y grabando en piel viva palabras de amargura en el corazón
Al final, ¡Sí!, los hombres y mujeres son todos son iguales, ambos están sedientos de ser amados, hambrientos de aceptación y reconocidos, Dios puso ese deseo en nosotros para nutrirnos, hacer lazos que perduren hasta la muerte
Todavía recuerdo las palabras de una buena amiga que hice por internet, ella me narraba que hasta los 20 años de edad su madre denigraba a su padre delante de ella y sus hermanos haciéndolo ver como un tonto y pelele en cualquiera de sus decisiones; su madre falleció en un accidente y el mundo se le vino abajo, su padre surgió de las cenizas y aunque los primeros días fueron difíciles de pronto descubrió que su padre era una persona tan gentil, amoroso e increíble que lo disfruto por varios años
¿Cómo se había perdido de conocer a esta extraordinaria persona? ¡Sí!, su madre había sucumbido y vivido bajo la amargura de: “todos los hombres son iguales”

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