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Archive for 14 diciembre 2010

Graciela había vivido en la casa hogar por mas de 10 años los cuales habían transcurrido de manera lenta , tenia viva en su memoria los amigos y amigas que había visto pasar por sus dormitorios, no tenia un cuarto propio,compartía con 5 compañeras que eran su familia.
Al entrar a la adolescencia sentía que la posibilidad de algún día ser adoptada se hacia mas lejana, entendía por experiencia que la edad promedio para la adopción era de 1 mes a 5 años y entre mas crecían mas difícil era el pensar en esa posibilidad. Resignada ayudaba en los quehaceres de la casa, la trataban bien y no les faltaba el cariño de unas parejas que habían sacrificado todo por ayudar a todos sus hermanos y hermanas, como los llamaban a salir adelante.
A pesar de todo, la época de navidad siempre era fabulosa, el árbol natural era inmenso, con sus luces desde la copa hasta la base, los colores y aromas eran clásicos de esas épocas. Recordaba que en una de ellas por poco se quedan sin cena de navidad, pues descuidaron un poco el horno y de pronto humo salio de la cocina, pero por fin se pudo rescatar la mayor parte del pavo que estaban cocinando.
Año tras año veía el ritual de los juguetes acomodarse en la sala principal, muchos regalos de muchas personas de buena voluntad eran traídos a su árbol el cual en ocasiones quedaba casi oculto en medio de todos las cajas de colores que contenían los presentes por todos esperados, los niños pequeños eran los primeros en recibir sus presentes, gritaban de alegría al ver los brillantes colores en sus rostros reflejar, dulces, muñecas y muñecos de todas clases eran descubiertos y al final los mas grandes de edad, comprendían que solo les correspondía un presente para dar prioridad a los mas pequeños
El año pasados recibió unos zapatos, después una hermosa pijama que aunque le quedaba grande no dejaba de gustarle, pero ese año ella se sentía diferente hasta un sostén le tuvieron que comprar, entendía que estaba cambiando y requería de mas cosas que una niña pequeña pudiera desear.
Como cada época se repartieron unas hojas pequeñas que debían de llenar, contenían la lista que le llevarían a Santa Claus pero esa ocasión graciela tomo una hoja extra la cual añadió a la lista ya existente para hacer llegar a el su deseo, la carta era mas o menos así:

Querido Santa: Espero te encuentres en buena salud pues aunque se quien eres me preocupa que no te enfermes y puedas estar en buena forma para todos mis hermanos y hermanas, este año te voy a pedir muchos regalos para mis hermanos y hermanas y que ellos al abrirlos puedan encontrar en sus cajas los que sus sueños añorados desean más.
Yo tengo una petición especial por hacerte, estoy conciente que esta vez te pido algo grande pero creedme que es lo único que deseo recibir, no te voy a pedir mas, ya otros te la han pedido pero creo que ninguno lo ha hecho con mis condiciones.
Mira quiero una mama, no importa que sea regañona o gritona pues después de todo si me grita es por que le importo, no la quiero con dinero puede ser alguien que no posea mas que un gran cuarto donde nos podamos acomodar, pues lo mejor seria tener una sola cama donde juntas nos podamos acostar, ya entrada la noche pondré una de mis manos deslizar y acariciar su cabeza y si somos pobres mucho mejor pues compraremos un solo pastel de cumpleaños y solo las dos lo comeremos, nos cantaremos una a la otra y un regalo especial podré recibir y si se enoja y no me habla, sigilosamente me acercare cuando este dormida y pondré mi cabeza en su pecho y oiré su corazón, el habla lo que la boca no se atreve a expresar.
Quiero una familia a la cual pertenecer usar el termino abuela o abuelo será divertido el nombrar y si tiene un hermano hasta un tío podré conocer, a sus hijos llamare primos y con mucho respeto los voy a tratar.
Si tenemos una casa todos los días la voy a limpiar sin quejarme de nada hacendosa que soy pronta el baño a lavar, cubiertos, sabanas, ropa en nada voy a respingar, que si hay que limpiar la sala ahí pronta iré a restregar.
Cada navidad visitare a mis hermanos de esta casa hogar y duro empezare a trabajar, de ellos nunca me he de olvidar, algún detalle con lo poco que tenga de mi corazón les habré de comprar.
Y si con el paso del tiempo con alguien me he de casar le pediré que hagamos un voto de a mi familia que tengo yo nunca me he de separar, a mi madre conmigo he de cuidar, y haré que me prometa ante el pie del altar que aunque pasen 100 cumpleaños de mi promesa el nunca me haga separar.
Se que esta vez lo que te pido es difícil de alcanzar pero se que como dependes de un Dios soberano en El yo se te podrás apoyar, si pides referencias aquí de mi nadie te las podrá negar.

Graciela guardo su petición en un sobre blanco el cual acomodo en su calcetín de los deseos que todos tenían junto al árbol.
Por fin llego navidad y se repetía todo el ritual, luces, árbol y cena, todo se hacia igual, Graciela esperaba gustosa pues algún regalo habría de recibir, el tiempo pasaba y se decían todos los nombres, se repartieron todos los regalos y ninguno a ella por ser la mayor le llego a alcanzar, fue la explicación que le hicieron llegar, lavando los trastos con prisa entre enojo y tristeza, unas lagrimas alcanzaron a salir de sus ojos;
¿Cómo era posible que de ella se fueran a olvidar?
¿Por ser la mayor se han de excusar?
Al terminar de limpiar y las luces del comedor apagar se dirigió a su cuarto con tristeza sus pies arrastraba como que no quería irse a descansar, abrió la puerta silenciosa sin prender la luz pero al querer su cama alcanzar, una maleta con todas sus cosas en la cama estaba recostada, miles de pensamientos fluyeron por su mente
¿Que de la casa hogar me van a correr?
¿Mi carta los ha de haber hecho enojar?
¿Ahora donde voy a vivir?
En medio de la penumbra lágrimas de sus mejillas comenzaron a caer, un leve gemido de dolor de su pecho salio, pero de pronto la luz se prende y un señor y señora están en la esquina parados sonriendo al ver su cara palidecer y le dicen:
Leímos tu carta hace unos días atrás, dice el hombre; mi esposa y yo platicamos, y te quisimos dar este regalo de navidad.
Graciela encontró a la mama gritona y el papa gruñón que tanto quería, pero de eso, quien se podía quejar.

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